domingo, 25 de mayo de 2025

Me creo



No fue mi culpa.
Y aunque el mundo no lo supo entender,
yo sí lo sé.

No era una niña.
Era grande.
Y aún así, me hirieron.

Porque el abuso no distingue edades,
ni cuerpos,
ni fortalezas aparentes.

Fui vulnerada cuando ya sabía hablar,
cuando ya sabía decir “no”,
pero no me escucharon.
Y eso también duele.

Aprendí a callar,
a sobrevivir con una sonrisa educada
y un corazón en ruinas.
Pero no me perdí para siempre.

Hoy, me escucho. Me abrazo. Me creo.

No es fácil confiar cuando fuiste traicionada
en plena conciencia.
No es fácil amar cuando tu cuerpo recuerda.

Pero cada día abro un poco la puerta,
aunque sea un milímetro.
Y si algún día te lo cuento —a ti, que me amas—
no es para que me salves.
Es para que me mires sin miedo.
Y me digas:
Aquí estoy. Te creo. No te suelto.

Porque no quiero amar desde la herida,
sino desde la verdad.
Y mi verdad, por fin, es mía.



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