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martes, 3 de junio de 2025

Indiferencia cercana

Hay algo más doloroso que el rechazo: la indiferencia disfrazada de cercanía.

No hace falta gritarle a alguien para herirlo. A veces, basta con ignorarlo. Con borrar su existencia en silencio. Con no preguntar. Con no interesarse. Con seguir actuando como si todo estuviera bien, mientras por dentro esa persona se apaga.

Y no es que no vean. Es que no quieren ver.

Porque cuando alguien elige no acercarse, no escuchar, no preguntar siquiera cómo está otro, no es por falta de tiempo. Es por falta de interés. Es porque ya decidieron a quién creerle, a quién seguirle el juego, a quién darle el beneficio de la duda… y a quién dejar solo, sin explicaciones, sin defensa.

Es más cómodo quedarse con una sola versión. Es más fácil sostener la idea que menos incomoda, la que encaja con el guión que eligieron hace tiempo. Pero nadie se detiene a pensar qué hay detrás del silencio de quien ya no tiene fuerzas para explicarse. Nadie pregunta cómo se siente realmente quien antes fue apoyo, refugio, presencia constante.

Es triste ver cómo a veces el valor de una persona desaparece de golpe… no porque haya cambiado, sino porque otros decidieron dejar de mirar.

No se trata de peleas, ni de bandos. Se trata de humanidad. De respeto. De tener el coraje de mirar más allá de lo que se dice por ahí. De tomarse el tiempo para preguntar, para entender, para escuchar sin prejuicios. Pero eso, al parecer, es mucho pedir.

Algunos prefieren quedarse con lo que escucharon una vez, y cargar con esa única verdad como si fuera ley. No se dan cuenta de que, mientras tanto, alguien que también importa, alguien que ha callado por no causar más ruido, se está desmoronando sin que a nadie le importe.

Eso es lo más cruel: que no les duela no saber. Que no les duela no preguntar. Que no les duela haber dejado a alguien que lo dio todo… sintiéndose invisible.

Pero la verdad no se borra. Y la indiferencia, por más que se esconda tras sonrisas o frases vacías, siempre deja huella.

Algún día, cuando ya no quede tiempo, se preguntarán por qué esa persona se apagó tan lejos de todos. Y ahí tal vez duela… pero será tarde.