martes, 3 de junio de 2025

No solo sos asistente dental

"No solo sos asistente dental"

Estaba sentada en el sillón de siempre, ese donde una parte de mí se desarma y otra intenta reconstruirse. Había llevado mi angustia como una mochila rota que arrastraba desde hacía meses. Estaba sin trabajo. Sin norte. Sin motivación. Me sentía vacía. Me costaba levantarme, mirarme al espejo, y sobre todo… me costaba responder esa maldita pregunta que todos hacen: "¿Y vos qué hacés?"

Silencio.

Ese día se lo dije a mi psicóloga sin filtro:
—Me siento un fracaso. Perdí mi trabajo, no sé qué hacer con mi vida. Era asistente dental… y ahora ni siquiera soy eso.

Ella me miró fijo, sin apuro, con esa calma que a veces irrita y a veces salva.

Y ahí fue. Ahí lo dijo.
—No solo sos asistente dental.

Así. Crudo. Directo. Cortante como una bisturí que abre donde más duele, pero también donde más se necesita sanar.

Me cayó como una cachetada en cámara lenta. Porque yo había hecho de mi trabajo una identidad. Me había aferrado tanto a esa etiqueta que cuando me la sacaron, me quedé desnuda. Me sentía vacía porque no sabía quién era si no tenía un rol productivo que mostrar. Porque el mundo te aplaude cuando estás “haciendo algo útil”, pero te ignora o te juzga cuando estás en pausa, cuando estás rota.

Pero esa frase me despertó.
No solo soy asistente dental.
Soy todo lo que soñé cuando era chica y todavía no tenía miedo.
Soy las ideas que llenaban cuadernos enteros.
Soy el instinto que me llevó a buscar otras formas de crear, de vivir, de sostenerme.

Después de esa sesión empecé a probar cosas. Sin rumbo claro. Pero me moví. Creé. Me reinventé. Con miedo, con dudas, con mucha ansiedad, pero también con una voz nueva adentro que me repetía: “Sos más”.

Empecé a sacar fotos, a diseñar, a escribir. Volví a mirar las redes no solo como entretenimiento, sino como herramienta. Armé mi primer emprendimiento. Me frustré mil veces. Cambié de idea mil una. Me perdí en el camino. Pero seguí. Me encontré. Me reconstruí.

Y hoy trabajo desde mi casa. Con mis reglas. Con mi ritmo. Con la libertad que en un momento pensé que no era para mí.

A veces, en los días difíciles, esa frase vuelve.
“No solo sos asistente dental”.
Y la entiendo más que nunca. Porque no se trataba de despreciar mi pasado. Se trataba de recordar que no tengo por qué limitarme a una sola versión de mí.

Esa frase fue semilla y fue espejo. Me mostró lo que no quería ver: que yo valía aunque no estuviera “haciendo algo”, que podía crear aunque no tuviera un título nuevo, que estaba viva aunque me sintiera perdida.

Así que si estás en ese lugar donde creés que no sos nada porque ya no sos eso que eras, te lo digo ahora:
No solo sos tu trabajo.
No solo sos tu rol.
No solo sos lo que perdiste.

Sos posibilidad.
Sos cambio.
Sos más.



No hay comentarios:

Publicar un comentario